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Publish: January 20, 15

FINO DE AROMA STORIES: EL CACAO NAVEGANTE

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“En la vereda arenosa, cerca de un centro poblado, existe un hermoso predio, con un nombre demacrado, se llama Laguna Vieja, con rosas está adornado, en donde es predominante un cultivo de cacao. Esta finca es muy hermosa, tiene un puñito de ganado, corrales, pasto de corte y una poza con pescado. El cacao que se produce tiene excelente secado, magnífica calidad, listo pa’ sacar al mercado”, canta Don Helio mientras lo acompañan los agricultores de la zona con instrumentos musicales y dos niños bailan al ritmo de la música llanera.

Don Elio, cultiva y beneficia el cacao en su finca llamada “Laguna Vieja”, y junto a otros cacaocultores de la región, es el protagonista de otra inspiradora historia que hace parte de nuestra colección Fino de Aroma Stories. En Arauca, un departamento ubicado en el norte de la región de la Orinoquía colombiana, la riqueza cultural tiene múltiples manifestaciones: el canto, la música, las danzas, las costumbres, los mitos y las leyendas. Incluso, por la inmensa diversidad en sus paisajes y el contraste entre sus montañas y llanuras, esta región ha llegado a adoptar leyendas como “La Bola de Fuego”.

Esta leyenda recibe su nombre a causa del atardecer, pues se ve una luz desplazándose a lo largo de la sabana. Dicho resplandor se presenta en forma de circunferencia grande, por lo que se observa dando vueltas como si fuera una rueda. Al ver esta luz reflejada en el Río Arauca se pueden distinguir ojos, boca y otras partes del cuerpo como si fuera un esqueleto humano. La leyenda sostiene que se trata de un obispo, quién, por haber pecado, anda en pena deambulando por el llano.

El río Arauca, que nace en la cordillera Oriental de Colombia y desemboca en el Orinoco venezolano, es de gran importancia para la región, y actualmente, es el medio a través del cual se transporta el cacao que se produce en las fincas aledañas, e incluso cumple la función de una carretera, ya que por este también se incentiva el comercio de la región.

En las mañanas los navegantes del río recogen los costales llenos de cacao en las fincas y haciendas y los transportan por el río en sus lanchas. Cada lancha lleva su nombre propio, y la de Don Elio se llama “La Llanerita”. Ésta, atraviesa el río Arauca acompañada de dos o más navegantes, quienes entregan los costales en la cooperativa Coomprocar para luego venderlo al público. La finca “La Laguna Vieja” está ubicada en la isla Reinera, una porción de tierra formada por los dos brazos del río Arauca, y en sus tres hectáreas se aprecia una amplia diversidad tanto en fauna como en flora. La finca no sólo cuenta con un amplio cultivo de cacao, también hay ganado, un lago con cachamas, monos aulladores, e incluso iguanas.

Para Don Elio y los trabajadores de la finca, el cuidado del medio ambiente es esencial. Por lo tanto al plantar los árboles de cacao se aseguran de no usar pesticidas y de cuidar siempre las especies de animales que hay alrededor. “Cuando yo veo manadas de animales alrededor de mi finca, yo veo que estamos haciendo las cosas bien, estamos haciendo las cosas al derecho,” declara Don Elio.

En la finca “Laguna Vieja” no sólo se lleva a cabo el proceso de cultivo de cacao, también se realiza todo el proceso de beneficio que éste conlleva en el cual participan todos los miembros de la finca. Primero, se recoge el cacao de las plantaciones, luego se realiza un proceso de fermentación a través de cajones de madera para finalmente realizar un proceso de secado al sol.

La pasión por el cacao y sobre todo por la región donde se cultiva es latente entre los empleados de la finca y esto se refleja en el amor que demuestran sus trabajadores día a día. Prueba de ello es el trabajo que la pareja de esposos, Don Elio e Irma, han demostrado a través de los años.

“Mi mujer es mi amiga. Es mi compañera, es la esencia de la finca. Sin ella yo no sabría vivir”

Don Elio

Mientras su mujer se ríe y cuenta que su esposo es un fanático de la música llanera y compone sus propios poemas, para luego cantar durante las reuniones sociales con los compañeros de Coomprocar.

Esta cooperativa se encarga de reunir a los cacaocultores de la región para luego comercializar su cacao en grano: “estamos fomentando cultivos como el cacao, que le dan el crecimiento y productividad a nuestra región,” afirma Don Ciro, otro miembro de la cooperativa.

Para Don Ciro todos los miembros de la cooperativa tienen confraternidad, e incluso son amigos: “Nuestra cooperativa es de campesinos para el bienestar de nosotros los campesinos. Y un socio estratégico en nuestra cooperativa ha sido CasaLuker. Así tengo asegurada la venta de mi cosecha de cacao.”

La pasión y la dedicación por lo que se hace día a día en la finca “La Laguna Vieja” de la mano de Don Elio, su esposa y sus colaboradores, se transmite al Cacao Fino de Aroma ofreciendo no sólo una materia prima de la mejor calidad, sino también mostrando la diversidad de una Colombia enigmática, donde hay un compromiso con la región donde se cultiva nuestro cacao.

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